Los primeros años llegaba a cada cliente con las respuestas.

Había estudiado. Tenía metodología. Sabía cómo se hacían las cosas.

Y aplicaba lo que sabía.

A veces funcionaba. A veces no. Y cuando no funcionaba, buscaba el error en la ejecución.

En algún momento me di cuenta de que el problema no era la ejecución.

Era que llegaba con respuestas antes de entender las preguntas.

Cada empresa tiene una historia, una cultura, un momento específico. Lo que funciona para una puede ser exactamente lo incorrecto para otra. Y ningún framework, por sólido que sea, reemplaza el tiempo que lleva entender de verdad qué está pasando en ese negocio particular.

Desde entonces llegó primero la escucha. Y después las respuestas.

No sé si eso me hace mejor consultor. Sí sé que me hace más útil.

¿Con quién preferís trabajar — con alguien que llega con soluciones, o con alguien que primero entiende tu problema?