La mayoría de las empresas tiene un mensaje clave. El problema es que nadie lo probó.

Un mensaje clave no es un eslogan. Es la idea central que tu empresa quiere que quede en la cabeza del cliente después de cualquier interacción — una reunión, un anuncio, una recomendación de boca en boca.

¿Cómo se sabe si un mensaje clave funciona? Con una prueba simple: decíselo a alguien que no conoce tu empresa, esperá tres días, y preguntale qué recuerda.

Si no recuerda nada, o recuerda algo genérico que podría aplicar a cualquier competidor, el mensaje no está funcionando. No importa cuánto haya costado producirlo.

Un buen mensaje clave sobrevive la prueba del tiempo y del ruido. Es específico, es memorable, y — esto es lo que más cuesta — deja afuera cosas. Porque un mensaje que intenta decir todo no dice nada con claridad.

¿Probaste alguna vez si tu mensaje clave realmente queda?