Una campaña brillante que se ve una sola vez pesa menos que un mensaje simple repetido cien veces.

Esto le cuesta aceptarlo a muchas empresas, sobre todo a las que tienen algo creativo entre manos y quieren mostrarlo ya.

La marca no se construye en el pico. Se construye en la repetición.

El cliente no recuerda tu mejor pieza. Recuerda el patrón — lo que decís siempre, de la misma manera, hasta que ya no hace falta que lo digas del todo porque el mercado lo completa solo.

Eso no significa evitar la creatividad. Significa que la creatividad tiene que estar al servicio de un mensaje que se sostiene, no reemplazarlo cada vez que aparece una idea nueva.

Las marcas que reconocés al instante no son las más ingeniosas. Son las más consistentes.

¿Tu comunicación se reconoce sin el logo, o depende de él para que sepan que sos vos?